Estás tan triste que quieres llorar y no puedes hacerlo, sabes que has perdido y no logras hacer nada por evitarlo, ¿cómo se callan los gritos de dolor de tu corazón?, ¿cómo se ahogan las penas que te hunden el alma?
Ves partir aquello que más deseas, haciendo que tu corazón se desgarre, y lo peor de todo es que debes mantener la firme máscara de serenidad ante los demás. ¡Quieres gritar a todo pulmón y no puedes hacerlo!
Fingir sonreír a pesar de todo, pues el mundo sigue girando a tu alrededor. No puedes evitarlo, no puedes detenerlo, solo vez pasar el tiempo.
Las gotas que se deslizan por tus mejillas nunca nadie las verá, son como fragmentos de tu alma que se escapan a través de la piel. Y aquellas palabras que quisieras gritar se convierten en simples pensamientos que desearías dotar de fuerza propia.
No hay a donde correr ni a donde huir, solo son las mismas cuatro paredes que rodean tu mundo, pero sientes que son demasiado pequeñas para soportar todo el peso de tu dolor.
¿Cómo detienes tus manos temblorosas? ¿Cómo contienes tus suspiros? ¿Cómo haces que nadie lo note?
Fuerza, serenidad, paciencia. Conoces el significado de las palabras pero se te hace difícil ponerlas en práctica. Intentas estar calmado, intentas demostrar que nada ha pasado, pero en el momento en que cierras los ojos, una pesada ola te inunda hasta no dejarte respirar.
Tratas de no pensar. ¡Está prohibido pensar! Porque cada vez que encuentras un momento de soledad las imágenes regresan a tu mente causándote dolor.
¿Qué hacer? ¿Por dónde diluir toda tu amargura?
Escribe.
Pon en letras todo aquello que te corta la existencia. Di en palabras todo lo que quisieras gritar y no puedes. Expresa el dolor que sientes sin dejar nada dentro.
¿No puedes? ¡Claro que sí! No necesitas ser poeta o escribano, solo se trata de juntar sílabas que formen una frase, no tiene que tener rima, no tiene que tener orden.
Simplemente, desahógate.
Deja que tus frías manos te digan lo que siente, que achaquen y martiricen aquello que te hace sufrir.
Que tu alma encuentre el camino hacia la paz.
Tal vez tu pena no desaparezca, pero tu carga será más ligera.
Como a un amigo invisible, cuéntale tus penurias. Él te escuchará y nunca te reclamará. No te dará un consejo, pero muchas veces eso no hace falta.
Si solo necesitas un hombro en el cual llorar y no lo tienes, he aquí el compañero incondicional que estará junto a ti en todo momento.
Nota:
Recopilación de mis mangas favoritos que he subido a la web para tenerlos como respaldo. Los archivos estan guardados en mis servidores personales y son generalmente para mi uso, los publico aqui porque es más facil para mí encontrarlos.
Advertencia:
Me cambié de trabajo, por lo que ya no tengo acceso al internet. En este momento estoy en un cyber cerca de mi casa actualizando las cosas que me quedan por hacer.
Por favor, para las personas que leen esto, NO ME PIDAN QUE ACTUALICE ALGÚN LINK CADUCADO, no puedo volver a subir los archivos en este momento, no tengo el tiempo ni la conexión a internet para hacerlo. Estoy tratando de gestionar el poner internet en mi casa, pero eso tomará algún tiempo. Los voy a actualizar apenas pueda, pero no será en este momento.
Estoy tratando de mantener este blog activo, ¿por qué?, no lo sé, supongo que es para no perder todo el trabajo que he hecho.
Por favor, disculpen las molestias, pues espero que esto sea pasajero.
Muchisimas gracias.
Por favor, para las personas que leen esto, NO ME PIDAN QUE ACTUALICE ALGÚN LINK CADUCADO, no puedo volver a subir los archivos en este momento, no tengo el tiempo ni la conexión a internet para hacerlo. Estoy tratando de gestionar el poner internet en mi casa, pero eso tomará algún tiempo. Los voy a actualizar apenas pueda, pero no será en este momento.
Estoy tratando de mantener este blog activo, ¿por qué?, no lo sé, supongo que es para no perder todo el trabajo que he hecho.
Por favor, disculpen las molestias, pues espero que esto sea pasajero.
Muchisimas gracias.
sábado 19 de septiembre de 2009
domingo 2 de agosto de 2009
Ideas
Hola, yo de nuevo, así que ni modo, a soportarme un rato.
¿Y qué tal? ¿Lograste encontrar a tu inspiración perdida?
Sí y no. Estuvo escondida detrás de mi computadora todo el tiempo, así que cuando llegué a casa tuve que jugar con ella, le mostré unos cuantos mangas eróticamente homosexuales que la encendieron enseguida, pero como andaba cansada de tanto viajar se quedo dormida.
La levanté hoy temprano en la mañana, y estuvo activa hasta hace unos minutos atrás, pues se ha vuelto a dormir y ya no quiere trabajar.
¿Por qué? ¿Acaso no descansaron temprano?
Pues sí, estuvimos en la cama como los pollitos, bien tempranito, pero es que la desidia le ha dejado la casa hecha un alboroto y el arreglo le tomó un rato más de lo necesario.
Además que ya no es cuestión de la pobre inspiración, un poco cansadita, sino que la caja de ideas se me cayó y se me han enredado unas con otras.
¿Y eso que tiene de malo?
Pues que están saltando por todos lados, queriendo ser la primera en salir, así que me siento como en una cacería intentando cogerlas y meterlas de nuevo a la caja.
Y después de eso me toca clasificarlas y ordenarlas nuevamente.
¡Pobrecita de mí! Ahora tengo más trabajo de lo necesario.
No te quejes, creo que por esto pasan todas las personas que trabajan con el arte de una u otra forma.
Queja, como queja, no es, sino es un fastidio por no poder continuar con mis escritos, pues primero tengo que atrapar a mis ideas.
Deberías tenerlas enumeradas para que fueran más fáciles de utilizar.
Sí, debería, pero es que se reproducen tan rápido que no me alcanza el tiempo para hacerlo. Lo intenté al principio, pero después me faltaron manos y voluntad para continuar, así que simplemente las tiro dentro de la caja una vez que aparece una nueva.
No creo que sean tantas, a lo mejor estás exagerando un poquito.
Créeme cuando te digo que son demasiadas, unas mil por día, si es que no más, pues también me cansé de contarlas.
¿Mil? ¿Tantas? Nadie puede tener tantas ideas en un día.
De verdad, si hasta han formado su propia nación independiente, libre de formalismos.
¿Entonces por qué las tienes encerradas en una caja? ¿No se sofocan?
Un poco, sí, pero es que son demasiado saltarinas y alborotadoras, y ese es el mejor lugar para tenerlas, no como ahora, que me están destrozando el inmobiliario por doquier.
Bien.
Esperen.
Un minuto.
Bueno.
Ya está.
Listo. He logrado atrapar a todas las ideas desperdigadas, pues algunas demasiado aplastadas se han quedado pegadas en el fondo de la caja, bueno, ya veré que hago con ellas después.
OK, comiencen a contarse, fórmense en fila para enumerarlas, como me aconsejaron.
Uno.
Dos.
Tres...
Cien.
Ciento uno.
Ciento dos...
¡Oigan! ¡Esperen! ¿Por qué ustedes dos tienen el mismo número? ¡Me están haciendo trampa! ¡Pórtense bien o las vuelvo a encerrar! Sigamos.
Doscientos cincuenta y cuatro.
Doscientos cincuenta y cinco.
Doscientos cincuenta y seis...
¡Ahummm! Ya me aburrí, sería mejor clasificarlas de otra forma.
Veamos. ¿Qué tal por historia? A lo mejor así es más divertido.
Comencemos con la del «ángel». Bien, en línea para contarlas.
Uno.
Dos.
Tres...
Parecen que están todas, sigamos con el final de la «trilogía». Fórmense.
Uno.
Dos.
Tres...
Ummm... Están completas pero son muy pocas, no han nacido más desde la última vez y me tiene preocupada. Bueno, este tema lo dejo para después. Sigamos con la siguiente.
El del «demonio con toque angelical» también está paralizado, pero no me preocupa, no es mío al final de cuentas. Prosigamos.
La historia del «quien se enamora primero pierde», está también igual que antes. Será porque nació de una idea adormilada y la continuación se perdió al despertar, y como no tiene pareja para reproducirse, la pobre está solita sin saber que hacer. Deberé encontrarle un novio si quiero terminarla. ¿Algún candidato? ¿Ninguno? Bien, esperaré ahora en la noche para ver si atrapo uno al vuelo antes de dormirme.
La de «los inmortales», preséntense para tomarles lista. Oigan, háganme caso que les estoy hablando. ¿Qué dicen? ¿Qué no quieren trabajar? ¿Por qué?... No les gusta el orden en el que están... Que han nacido unas nuevas que se han colado en la fila y las tiene preocupadas. ¿Quieren que la escriba de nuevo? ¿Todo? ¿Están locas? ¡Me tomó un montón hacer que la pobre inspiración se dedicara exclusivamente a esta historia por más de una semana! ¡Ya estaba por terminarla!... Esperen... ¡No es justo! ¡Han escondido la continuación!... ¿No creen que seria mejor negociar? Déjenme terminarla y luego la re-edito. ¿Qué tal? ¿Les gusta?... ¿No? ¡Cómo que no! ¡No voy hablarles por revolucionarias! ¡Castigadas hasta nuevo aviso! ¡Regresen a la caja!
Espera, no te enojes, tienen el derecho de decirte sus opiniones.
Igual, hasta que no nos pongamos de acuerdo no hay nada que podamos hacer, así que en la caja estará mejor. Continuemos.
¿Cuál es el problema ahora con la de «él y yo de nuevo, final sin censura»? Esa en general ya está terminada, entonces, ¿por qué tengo unas ideas de más aquí en la fila? ¿Quieren ser incluidas en la historia? Pero es que no sé donde ponerlas. Bueno, como son unas pocas me encargaré de acomodarlas en algún sitio, hasta tanto quédense a un lado hasta nuevo aviso.
Bien... ¿Quién ha sido el chistoso? Me han escondido la continuación de «la Princesa de Oro y el Príncipe de Plata». ¿Dónde rayos se han metido? El final está que me empuja por salir y está atrapada, pues la inspiración le ha dicho que si no está presente la otra no va a trabajar. Vale, este problema soluciónenlo entre ustedes hasta que termine de contar a los demás.
La de las «sombras prohibidas»... ¿Qué pasa? ¿Por qué están deprimidas?... Así que les dieron malas críticas y no quieren trabajar. ¡Animo! A mi me gustan. ¡Y no deberían importarle lo que les dicen los demás! Yo les tengo mucho cariño así que vamos a continuar... ¿No? ¿Después? Vale... Entonces termino de clasificar al resto y regreso con ustedes.
Las de «Divina». Oigan. ¿Qué pasa? ¿No hay ninguna? Vaya, aquí si que tengo un serio problema. ¿Cómo puedo continuar una historia sin ideas? Vale, necesitaré que la inspiración las sacuda un poco para ver si aparecen unas cuantas.
Ups. Tiempo fuera. Hora de trabajar, la jefa casi me regaña por andar metiendo mano por donde no debo, así que para compensar el mal rato me toca darle a la lengua, así que nos veremos después.
¿Y qué tal? ¿Lograste encontrar a tu inspiración perdida?
Sí y no. Estuvo escondida detrás de mi computadora todo el tiempo, así que cuando llegué a casa tuve que jugar con ella, le mostré unos cuantos mangas eróticamente homosexuales que la encendieron enseguida, pero como andaba cansada de tanto viajar se quedo dormida.
La levanté hoy temprano en la mañana, y estuvo activa hasta hace unos minutos atrás, pues se ha vuelto a dormir y ya no quiere trabajar.
¿Por qué? ¿Acaso no descansaron temprano?
Pues sí, estuvimos en la cama como los pollitos, bien tempranito, pero es que la desidia le ha dejado la casa hecha un alboroto y el arreglo le tomó un rato más de lo necesario.
Además que ya no es cuestión de la pobre inspiración, un poco cansadita, sino que la caja de ideas se me cayó y se me han enredado unas con otras.
¿Y eso que tiene de malo?
Pues que están saltando por todos lados, queriendo ser la primera en salir, así que me siento como en una cacería intentando cogerlas y meterlas de nuevo a la caja.
Y después de eso me toca clasificarlas y ordenarlas nuevamente.
¡Pobrecita de mí! Ahora tengo más trabajo de lo necesario.
No te quejes, creo que por esto pasan todas las personas que trabajan con el arte de una u otra forma.
Queja, como queja, no es, sino es un fastidio por no poder continuar con mis escritos, pues primero tengo que atrapar a mis ideas.
Deberías tenerlas enumeradas para que fueran más fáciles de utilizar.
Sí, debería, pero es que se reproducen tan rápido que no me alcanza el tiempo para hacerlo. Lo intenté al principio, pero después me faltaron manos y voluntad para continuar, así que simplemente las tiro dentro de la caja una vez que aparece una nueva.
No creo que sean tantas, a lo mejor estás exagerando un poquito.
Créeme cuando te digo que son demasiadas, unas mil por día, si es que no más, pues también me cansé de contarlas.
¿Mil? ¿Tantas? Nadie puede tener tantas ideas en un día.
De verdad, si hasta han formado su propia nación independiente, libre de formalismos.
¿Entonces por qué las tienes encerradas en una caja? ¿No se sofocan?
Un poco, sí, pero es que son demasiado saltarinas y alborotadoras, y ese es el mejor lugar para tenerlas, no como ahora, que me están destrozando el inmobiliario por doquier.
Bien.
Esperen.
Un minuto.
Bueno.
Ya está.
Listo. He logrado atrapar a todas las ideas desperdigadas, pues algunas demasiado aplastadas se han quedado pegadas en el fondo de la caja, bueno, ya veré que hago con ellas después.
OK, comiencen a contarse, fórmense en fila para enumerarlas, como me aconsejaron.
Uno.
Dos.
Tres...
Cien.
Ciento uno.
Ciento dos...
¡Oigan! ¡Esperen! ¿Por qué ustedes dos tienen el mismo número? ¡Me están haciendo trampa! ¡Pórtense bien o las vuelvo a encerrar! Sigamos.
Doscientos cincuenta y cuatro.
Doscientos cincuenta y cinco.
Doscientos cincuenta y seis...
¡Ahummm! Ya me aburrí, sería mejor clasificarlas de otra forma.
Veamos. ¿Qué tal por historia? A lo mejor así es más divertido.
Comencemos con la del «ángel». Bien, en línea para contarlas.
Uno.
Dos.
Tres...
Parecen que están todas, sigamos con el final de la «trilogía». Fórmense.
Uno.
Dos.
Tres...
Ummm... Están completas pero son muy pocas, no han nacido más desde la última vez y me tiene preocupada. Bueno, este tema lo dejo para después. Sigamos con la siguiente.
El del «demonio con toque angelical» también está paralizado, pero no me preocupa, no es mío al final de cuentas. Prosigamos.
La historia del «quien se enamora primero pierde», está también igual que antes. Será porque nació de una idea adormilada y la continuación se perdió al despertar, y como no tiene pareja para reproducirse, la pobre está solita sin saber que hacer. Deberé encontrarle un novio si quiero terminarla. ¿Algún candidato? ¿Ninguno? Bien, esperaré ahora en la noche para ver si atrapo uno al vuelo antes de dormirme.
La de «los inmortales», preséntense para tomarles lista. Oigan, háganme caso que les estoy hablando. ¿Qué dicen? ¿Qué no quieren trabajar? ¿Por qué?... No les gusta el orden en el que están... Que han nacido unas nuevas que se han colado en la fila y las tiene preocupadas. ¿Quieren que la escriba de nuevo? ¿Todo? ¿Están locas? ¡Me tomó un montón hacer que la pobre inspiración se dedicara exclusivamente a esta historia por más de una semana! ¡Ya estaba por terminarla!... Esperen... ¡No es justo! ¡Han escondido la continuación!... ¿No creen que seria mejor negociar? Déjenme terminarla y luego la re-edito. ¿Qué tal? ¿Les gusta?... ¿No? ¡Cómo que no! ¡No voy hablarles por revolucionarias! ¡Castigadas hasta nuevo aviso! ¡Regresen a la caja!
Espera, no te enojes, tienen el derecho de decirte sus opiniones.
Igual, hasta que no nos pongamos de acuerdo no hay nada que podamos hacer, así que en la caja estará mejor. Continuemos.
¿Cuál es el problema ahora con la de «él y yo de nuevo, final sin censura»? Esa en general ya está terminada, entonces, ¿por qué tengo unas ideas de más aquí en la fila? ¿Quieren ser incluidas en la historia? Pero es que no sé donde ponerlas. Bueno, como son unas pocas me encargaré de acomodarlas en algún sitio, hasta tanto quédense a un lado hasta nuevo aviso.
Bien... ¿Quién ha sido el chistoso? Me han escondido la continuación de «la Princesa de Oro y el Príncipe de Plata». ¿Dónde rayos se han metido? El final está que me empuja por salir y está atrapada, pues la inspiración le ha dicho que si no está presente la otra no va a trabajar. Vale, este problema soluciónenlo entre ustedes hasta que termine de contar a los demás.
La de las «sombras prohibidas»... ¿Qué pasa? ¿Por qué están deprimidas?... Así que les dieron malas críticas y no quieren trabajar. ¡Animo! A mi me gustan. ¡Y no deberían importarle lo que les dicen los demás! Yo les tengo mucho cariño así que vamos a continuar... ¿No? ¿Después? Vale... Entonces termino de clasificar al resto y regreso con ustedes.
Las de «Divina». Oigan. ¿Qué pasa? ¿No hay ninguna? Vaya, aquí si que tengo un serio problema. ¿Cómo puedo continuar una historia sin ideas? Vale, necesitaré que la inspiración las sacuda un poco para ver si aparecen unas cuantas.
Ups. Tiempo fuera. Hora de trabajar, la jefa casi me regaña por andar metiendo mano por donde no debo, así que para compensar el mal rato me toca darle a la lengua, así que nos veremos después.
sábado 25 de julio de 2009
Desidia
¿Cómo se quita la desidia? O más bien dicho, ¿cómo recupero la falta de inspiración?
Hoy estoy en esos días en que debería escribir toda una novela y no encuentro ningún punto por dónde empezar, a pesar de que tengo varias historias a medio escribir y muchas líneas por seguir, pero cada vez que abro alguno, mi mente se pone en blanco y todo lo que digito me parece mal.
Reconozco que soy exigente con respecto a mis propios cuentos, por lo que son en esos momentos en que termino cerrando el documento antes de borrarlo por completo.
Y bueno, ¿qué se supone que haga en estos casos?
A veces pienso que me ocurre cuando tengo sueño, lo que he comprobado que no es verdad, quizás fastidio de algún suceso anterior, pero tampoco especulo, así que realmente no sé porque me da la falta de ánimo de remontar nuevamente las lides de las letras.
¿Cansancio mental? Pudiera ser, pero últimamente no estoy absorbida con el trabajo como para indicar eso.
¿Y entonces? Yo mismo quisiera saberlo.
¿Alguna alma piadosamente caritativa que me de una respuesta? Escucho los sonidos de la ciudad como único aliciente para trabajar.
Gees... Hasta las tareas más fáciles se me hacen terriblemente engorrosas. No es que no las haga bien, mi desidia (por llamarlo de alguna forma) no es ningún impedimento para realizar bien mi trabajo, sino que las hago de una manera tan parca y poco convincente que me sorprendo a mí misma.
Y no es que esté pasando por uno de esos días malos, en donde al finalizar deseas simplemente ir a la cama a descansar, sino es un fastidio general que no me permite ver el dichoso árbol dentro del enorme bosque.
¡Y pensar que venía cantando en el bus hoy en la mañana! Eso me sorprendió, no es que estuviera alegre para hacerlo, sino que simplemente se me vino una música a mi disparatada cabeza y comencé a tararearla sin más. Veía como los demás regresaban a mirarme, pues se me ocurrió subir el volumen de mi voz para escucharme mejor, pero aún así (por primera vez) no le di importancia a ojos ajenos y continué cantando hasta que llegué a la oficina.
Así que si alguien tiene el manual de instrucciones de mi personalidad, que mi madre dejó tirado por algún lado, por favor devolvérmelo, pues estoy necesitando de unas cuantas líneas adicionales para cambiar el código binario introducido en mi cerebro, pues le chispea cada loca idea que últimamente la está poniendo en práctica.
Supongo que es el calor que me fastidia o la faja modeladora que no me deja respirar, por lo que se me ha dado por escribir estas líneas sin valor adicional, pero he aquí que al menos estoy haciendo algo y no simplemente quejándome como los demás por la falta del aire acondicionado o lo apretado del uniforme.
A ver si escuchando música vuelvo a la normalidad (si es que existe eso).
A ver... veamos... uno... dos... tres... la-la-la... li-li-li... dim-dam-dum... ummm... pues... No, nada que ver, sigo igual que antes.
Oh, veamos, esperen... Sonrío de la misma manera automática a las preguntas de mis compañeros de trabajo, así que mi entorno real no se ha visto afectado. Suspiro aliviada, pues lo que menos deseo es que miradas ajenas vengan a interrogarme sobre mi mundo interno, bastante lioso en este momento.
¡A ver! ¡El presidente de este mundo que ponga orden! Pues estoy escuchando más de dos voces discutiendo en mi cabeza, una más arisca que la otra, y todo por nimiedades.
A veces pienso que es verdad cuando dicen que un pescado, como yo, ve la vida con un lente diferente a los demás. en donde la realidad es una semi existencia, transparentada por el transcurrir de las horas y de las cuales solo las veo pasar a mi lado, sin necesariamente sentirlas, como cuando uno se despierta soñolienta por las mañanas y ve las cosas a medias, más o menos es así la forma como percibo mi vida, a una velocidad más lenta que la de los otros, como solo tocando la superficie de las nubes y un poco más abajo de las profundidades del mar, en un plano paralelo solo inventado para los de mi especie.
Y siguiendo con mis tonterías... a ver... que más puedo decir... pues que estoy terriblemente aburrida. Acabo de terminar la única tarea asignada para esta semana y no tengo nada más que hacer así que estoy molestando a la literatura con mis líneas.
Creo que esta noche necesitaré leer un buen libro para poder recuperar mi inspiración perdida. Por favor, si alguien sabe de ella contactarme por teléfono lo más pronto posible y sobre todo tener mucho cuidado, pues es de lo más escurridiza y puede que ya no esté en sus manos para cuando llegue a buscarla.
¿Qué cuánto de recompensa por devolverla? Pues ahora sí que me puso a pensar, porque los polvos de hadas se me acabaron la semana pasada y solo me quedan cantos de sirena, pero no se los recomiendo, demasiados adictivos, los tengo encerrados en la pecera, junto con las ballenas, para que se estén tranquilas. Pero puedo ofrecerle el don de una idea, pues de esas me sobran bastantes y las tengo desperdigadas por todo el salón.
¿Qué muy poco? Pues... veamos... a ver... ¿qué tal un pedacito de virtud? No es que me sobre y generalmente utilizo pocas porciones, pues cada vez me queda menos, pero se encuentra en estado puro y brilla intensamente, serviría perfectamente de ayuda a una bombilla eléctrica deprimida.
¿Así que de esas tiene varias? Vaya afortunado que es usted, entonces sigamos pensando. ¿Qué cosa? ¿Unas gotas de mi inteligencia? Pues... eso va a ser bastante difícil, no tanto por el costo, sino por el uso, ya que suelo dárselos a todos los que me ven pasar, pero a la mayoría le sienta mal, dicen que tiene un sabor demasiado ácido para sus gustos y generalmente terminan desechándolo. ¿Qué usted no hará eso? Bueno, entonces tenemos un trato, pero primero consiga a mi dichosa inspiración perdida, que me tiene angustiada, pues la pobre debe estar pasando hambre y frío allá afuera.
A ver, espere, aquí escucho la primera llamada. Dígame señora, ¿en qué la puedo ayudar?... ¿Qué usted consiguió a mi pequeña perdida?... ¿A sí?... ¿Pudiera por favor darme una descripción de ella para saber si es la misma?... ¿Eh?... ¿Azul?... ¿Con lazos amarillos?... Lo lamento, pero debe ser la inspiración de alguien más, pues la mía es diferente. ¿Qué cómo es la mía? Pues... no se lo diré, sino no tiene chiste... Vaya, me colgó antes de poder explicarle, bueno lo que significa que aún tengo que encontrarla en algún sitio.
¡Oh, oh! Me parece (espero que no), pero creo que se acaba de ir volando al lado del avión que vi pasar por mi ventana hace unos segundos atrás.
¡Vaya perra vida! ¿Y qué se supone que haga ahora con una inspiración que se ha ido de vacaciones? Ahora ya sé porque la desidia ha ocupado el puesto vacío. ¡Si la condenada ha hecho maletas como para un mes! Supongo que la espantó el calor, definitivamente ella es de clima más templado y seguro se ha ido a buscar un lugar mejor.
Lo malo es que ahora se han juntado el calor con... bueno... ese relajamiento de cuerpo que sigue después de almorzar... o sea que ahora ando con sueño. Lo que me faltaba, uno más metido en la colada.
Esperen, esperen... ups... casi me pilla la jefa escribiendo tonterías y yo mentí diciendo que era el informe de actividades. ¡Buena la que se iba a poner! ¿Quien me manda andar de poeta lírica enamorando flores? Pues supongo que fue el mismo duende que me envió a la tercera plaga a zumbarme al oído canciones de cuna y que me adormecen a cada minuto.
Vamos, anda, despabila, tómate un poco de agua fría y otro más a la cara a ver si despiertas.
Ummm... no quiero, si se está tan cómodo en este sitio...
¡Qué despiertes de una vez! Mira que tus compañeros han puesto una cara de «pobrecita» que me fastidia.
Vale... espera... déjame estirar un poco para lucir bien... uno, dos, uno, dos....
¿Qué rayos haces?
Un poco de ejercicio para quitarme la modorra de encima.
¿Con este calor? ¡Estas loca! ¡Deja eso!
Vale, entonces me acuesto de nuevo... zzz... zzz... zzz...
Oye.
Qué.
Despierta.
No quiero.
¡Qué despiertes te digo!
Vale, no grites, que te escucho perfectamente.
Orden en la sala y ustedes dos, por favor retírense que me están dañando la historia.
¿Y quién te manda a escribirnos?
Mejor no contesto a eso, si no vamos a ser tres los que discutiremos y ya tengo bastante enredadas a las ideas para añadirle una más.
Así que dejando de lado a las dos alter-ego, ¿en qué íbamos? Bueno en realidad en nada.
Comentando de cosas mundanas, tengo el dedo adormecido de tanto cambiar las canciones de mi pobre MP3 que intenta darme sus mejores canciones en modo aleatorio, pero con la desidia acomodada en mi centro de vértigo no me permite disfrutar de ninguna. Esto realmente me está molestando.
¡Oye desidia! ¿Por qué no vas a fastidiar a otro lado?
Cri, cri, cri... Los grillos de mi cabeza responden más que esa desidia engorrosa.
Obviamente no quiere saber de mí más de lo que yo quiero saber de ella, si nos odiamos tanto, entonces, ¿por qué está aquí?
Esta cuidando la casa de inspiración, la dejó a cargo hasta que volviera.
¡Vaya buena vecina! Con una ciudadela como esa quien necesita delincuentes.
¿Eh? ¿Y eso que quiere decir?
Nada, nada, que la idea veinticuatro y medio se me escapó y se me plantó encima.
Vale, pero que no vuelva a pasar.
Clic, clic, clic, ¿cuántas canciones más soportará mi pobre MP3?
No sé, anda y pregúntale.
¿Qué le pregunte a mi reproductor portátil? ¿Estas loca?
Bueno, un poco más que tú, tal vez, pero lo que no sé es por qué te enojas, si le enseñas a escribir a las sirenas, entonces ¿cual es el problema de preguntarle a tu distribuidor de música?
En realidad, ninguno, pero estoy con un poco de vergüenza.
¿Por qué?
Porque la pobre anda desnuda desde hace un mes, desde que le quité el protector y no se lo he vuelto a poner.
¡Cuidadito con esa mente sucia, qué este no es lugar para escribirlos! Para ello tienes la sección treinta y cuatro b.
¡Pero si queda lejísimos!
Pues tómate el mismo avión que tu inspiración y ve hasta allá, de seguro que te está esperando.
Ummm... no quiero... tengo pereza...
¿Y después te preguntas el por qué tu inspiración te dejó? ¡Eres tan vaga que ni siquiera puedes ir a buscarla! Mejor no te quejes o de verdad me voy a enfadar.
Vale, vale... ¿y qué se supone que haga ahora?
¡Te digo que vayas a buscarla! ¿Qué acaso no entiendes?
OK, no te enojes...
Es que me sacas de quicio...
Vale, así que a buscarla... oummm... oummm... oummm...
¿Qué haces?
Llamándola telepáticamente.
¡Bang!
¡Ouch! ¡Eso me dolió! ¿Por qué me pegaste?
¡Por vaga! ¡Al menos camina hasta allá!
¿Y separarme del ventilador? ¡Ni loca! Pero pudieras persuadirme con algún caramelito, pues esta modorra está demasiado pegajosa conmigo.
No, no puedes, estás a dieta, recuérdalo.
Malvada.
Ni modo.
¿Y por qué no mejor pintas un rato? A ver si así dejas de fastidiar al pobre idioma español.
Buena idea. Así que por ahora me despido, hasta nuevo aviso.
Hoy estoy en esos días en que debería escribir toda una novela y no encuentro ningún punto por dónde empezar, a pesar de que tengo varias historias a medio escribir y muchas líneas por seguir, pero cada vez que abro alguno, mi mente se pone en blanco y todo lo que digito me parece mal.
Reconozco que soy exigente con respecto a mis propios cuentos, por lo que son en esos momentos en que termino cerrando el documento antes de borrarlo por completo.
Y bueno, ¿qué se supone que haga en estos casos?
A veces pienso que me ocurre cuando tengo sueño, lo que he comprobado que no es verdad, quizás fastidio de algún suceso anterior, pero tampoco especulo, así que realmente no sé porque me da la falta de ánimo de remontar nuevamente las lides de las letras.
¿Cansancio mental? Pudiera ser, pero últimamente no estoy absorbida con el trabajo como para indicar eso.
¿Y entonces? Yo mismo quisiera saberlo.
¿Alguna alma piadosamente caritativa que me de una respuesta? Escucho los sonidos de la ciudad como único aliciente para trabajar.
Gees... Hasta las tareas más fáciles se me hacen terriblemente engorrosas. No es que no las haga bien, mi desidia (por llamarlo de alguna forma) no es ningún impedimento para realizar bien mi trabajo, sino que las hago de una manera tan parca y poco convincente que me sorprendo a mí misma.
Y no es que esté pasando por uno de esos días malos, en donde al finalizar deseas simplemente ir a la cama a descansar, sino es un fastidio general que no me permite ver el dichoso árbol dentro del enorme bosque.
¡Y pensar que venía cantando en el bus hoy en la mañana! Eso me sorprendió, no es que estuviera alegre para hacerlo, sino que simplemente se me vino una música a mi disparatada cabeza y comencé a tararearla sin más. Veía como los demás regresaban a mirarme, pues se me ocurrió subir el volumen de mi voz para escucharme mejor, pero aún así (por primera vez) no le di importancia a ojos ajenos y continué cantando hasta que llegué a la oficina.
Así que si alguien tiene el manual de instrucciones de mi personalidad, que mi madre dejó tirado por algún lado, por favor devolvérmelo, pues estoy necesitando de unas cuantas líneas adicionales para cambiar el código binario introducido en mi cerebro, pues le chispea cada loca idea que últimamente la está poniendo en práctica.
Supongo que es el calor que me fastidia o la faja modeladora que no me deja respirar, por lo que se me ha dado por escribir estas líneas sin valor adicional, pero he aquí que al menos estoy haciendo algo y no simplemente quejándome como los demás por la falta del aire acondicionado o lo apretado del uniforme.
A ver si escuchando música vuelvo a la normalidad (si es que existe eso).
A ver... veamos... uno... dos... tres... la-la-la... li-li-li... dim-dam-dum... ummm... pues... No, nada que ver, sigo igual que antes.
Oh, veamos, esperen... Sonrío de la misma manera automática a las preguntas de mis compañeros de trabajo, así que mi entorno real no se ha visto afectado. Suspiro aliviada, pues lo que menos deseo es que miradas ajenas vengan a interrogarme sobre mi mundo interno, bastante lioso en este momento.
¡A ver! ¡El presidente de este mundo que ponga orden! Pues estoy escuchando más de dos voces discutiendo en mi cabeza, una más arisca que la otra, y todo por nimiedades.
A veces pienso que es verdad cuando dicen que un pescado, como yo, ve la vida con un lente diferente a los demás. en donde la realidad es una semi existencia, transparentada por el transcurrir de las horas y de las cuales solo las veo pasar a mi lado, sin necesariamente sentirlas, como cuando uno se despierta soñolienta por las mañanas y ve las cosas a medias, más o menos es así la forma como percibo mi vida, a una velocidad más lenta que la de los otros, como solo tocando la superficie de las nubes y un poco más abajo de las profundidades del mar, en un plano paralelo solo inventado para los de mi especie.
Y siguiendo con mis tonterías... a ver... que más puedo decir... pues que estoy terriblemente aburrida. Acabo de terminar la única tarea asignada para esta semana y no tengo nada más que hacer así que estoy molestando a la literatura con mis líneas.
Creo que esta noche necesitaré leer un buen libro para poder recuperar mi inspiración perdida. Por favor, si alguien sabe de ella contactarme por teléfono lo más pronto posible y sobre todo tener mucho cuidado, pues es de lo más escurridiza y puede que ya no esté en sus manos para cuando llegue a buscarla.
¿Qué cuánto de recompensa por devolverla? Pues ahora sí que me puso a pensar, porque los polvos de hadas se me acabaron la semana pasada y solo me quedan cantos de sirena, pero no se los recomiendo, demasiados adictivos, los tengo encerrados en la pecera, junto con las ballenas, para que se estén tranquilas. Pero puedo ofrecerle el don de una idea, pues de esas me sobran bastantes y las tengo desperdigadas por todo el salón.
¿Qué muy poco? Pues... veamos... a ver... ¿qué tal un pedacito de virtud? No es que me sobre y generalmente utilizo pocas porciones, pues cada vez me queda menos, pero se encuentra en estado puro y brilla intensamente, serviría perfectamente de ayuda a una bombilla eléctrica deprimida.
¿Así que de esas tiene varias? Vaya afortunado que es usted, entonces sigamos pensando. ¿Qué cosa? ¿Unas gotas de mi inteligencia? Pues... eso va a ser bastante difícil, no tanto por el costo, sino por el uso, ya que suelo dárselos a todos los que me ven pasar, pero a la mayoría le sienta mal, dicen que tiene un sabor demasiado ácido para sus gustos y generalmente terminan desechándolo. ¿Qué usted no hará eso? Bueno, entonces tenemos un trato, pero primero consiga a mi dichosa inspiración perdida, que me tiene angustiada, pues la pobre debe estar pasando hambre y frío allá afuera.
A ver, espere, aquí escucho la primera llamada. Dígame señora, ¿en qué la puedo ayudar?... ¿Qué usted consiguió a mi pequeña perdida?... ¿A sí?... ¿Pudiera por favor darme una descripción de ella para saber si es la misma?... ¿Eh?... ¿Azul?... ¿Con lazos amarillos?... Lo lamento, pero debe ser la inspiración de alguien más, pues la mía es diferente. ¿Qué cómo es la mía? Pues... no se lo diré, sino no tiene chiste... Vaya, me colgó antes de poder explicarle, bueno lo que significa que aún tengo que encontrarla en algún sitio.
¡Oh, oh! Me parece (espero que no), pero creo que se acaba de ir volando al lado del avión que vi pasar por mi ventana hace unos segundos atrás.
¡Vaya perra vida! ¿Y qué se supone que haga ahora con una inspiración que se ha ido de vacaciones? Ahora ya sé porque la desidia ha ocupado el puesto vacío. ¡Si la condenada ha hecho maletas como para un mes! Supongo que la espantó el calor, definitivamente ella es de clima más templado y seguro se ha ido a buscar un lugar mejor.
Lo malo es que ahora se han juntado el calor con... bueno... ese relajamiento de cuerpo que sigue después de almorzar... o sea que ahora ando con sueño. Lo que me faltaba, uno más metido en la colada.
Esperen, esperen... ups... casi me pilla la jefa escribiendo tonterías y yo mentí diciendo que era el informe de actividades. ¡Buena la que se iba a poner! ¿Quien me manda andar de poeta lírica enamorando flores? Pues supongo que fue el mismo duende que me envió a la tercera plaga a zumbarme al oído canciones de cuna y que me adormecen a cada minuto.
Vamos, anda, despabila, tómate un poco de agua fría y otro más a la cara a ver si despiertas.
Ummm... no quiero, si se está tan cómodo en este sitio...
¡Qué despiertes de una vez! Mira que tus compañeros han puesto una cara de «pobrecita» que me fastidia.
Vale... espera... déjame estirar un poco para lucir bien... uno, dos, uno, dos....
¿Qué rayos haces?
Un poco de ejercicio para quitarme la modorra de encima.
¿Con este calor? ¡Estas loca! ¡Deja eso!
Vale, entonces me acuesto de nuevo... zzz... zzz... zzz...
Oye.
Qué.
Despierta.
No quiero.
¡Qué despiertes te digo!
Vale, no grites, que te escucho perfectamente.
Orden en la sala y ustedes dos, por favor retírense que me están dañando la historia.
¿Y quién te manda a escribirnos?
Mejor no contesto a eso, si no vamos a ser tres los que discutiremos y ya tengo bastante enredadas a las ideas para añadirle una más.
Así que dejando de lado a las dos alter-ego, ¿en qué íbamos? Bueno en realidad en nada.
Comentando de cosas mundanas, tengo el dedo adormecido de tanto cambiar las canciones de mi pobre MP3 que intenta darme sus mejores canciones en modo aleatorio, pero con la desidia acomodada en mi centro de vértigo no me permite disfrutar de ninguna. Esto realmente me está molestando.
¡Oye desidia! ¿Por qué no vas a fastidiar a otro lado?
Cri, cri, cri... Los grillos de mi cabeza responden más que esa desidia engorrosa.
Obviamente no quiere saber de mí más de lo que yo quiero saber de ella, si nos odiamos tanto, entonces, ¿por qué está aquí?
Esta cuidando la casa de inspiración, la dejó a cargo hasta que volviera.
¡Vaya buena vecina! Con una ciudadela como esa quien necesita delincuentes.
¿Eh? ¿Y eso que quiere decir?
Nada, nada, que la idea veinticuatro y medio se me escapó y se me plantó encima.
Vale, pero que no vuelva a pasar.
Clic, clic, clic, ¿cuántas canciones más soportará mi pobre MP3?
No sé, anda y pregúntale.
¿Qué le pregunte a mi reproductor portátil? ¿Estas loca?
Bueno, un poco más que tú, tal vez, pero lo que no sé es por qué te enojas, si le enseñas a escribir a las sirenas, entonces ¿cual es el problema de preguntarle a tu distribuidor de música?
En realidad, ninguno, pero estoy con un poco de vergüenza.
¿Por qué?
Porque la pobre anda desnuda desde hace un mes, desde que le quité el protector y no se lo he vuelto a poner.
¡Cuidadito con esa mente sucia, qué este no es lugar para escribirlos! Para ello tienes la sección treinta y cuatro b.
¡Pero si queda lejísimos!
Pues tómate el mismo avión que tu inspiración y ve hasta allá, de seguro que te está esperando.
Ummm... no quiero... tengo pereza...
¿Y después te preguntas el por qué tu inspiración te dejó? ¡Eres tan vaga que ni siquiera puedes ir a buscarla! Mejor no te quejes o de verdad me voy a enfadar.
Vale, vale... ¿y qué se supone que haga ahora?
¡Te digo que vayas a buscarla! ¿Qué acaso no entiendes?
OK, no te enojes...
Es que me sacas de quicio...
Vale, así que a buscarla... oummm... oummm... oummm...
¿Qué haces?
Llamándola telepáticamente.
¡Bang!
¡Ouch! ¡Eso me dolió! ¿Por qué me pegaste?
¡Por vaga! ¡Al menos camina hasta allá!
¿Y separarme del ventilador? ¡Ni loca! Pero pudieras persuadirme con algún caramelito, pues esta modorra está demasiado pegajosa conmigo.
No, no puedes, estás a dieta, recuérdalo.
Malvada.
Ni modo.
¿Y por qué no mejor pintas un rato? A ver si así dejas de fastidiar al pobre idioma español.
Buena idea. Así que por ahora me despido, hasta nuevo aviso.
viernes 10 de abril de 2009
Una escena cotidiana fuera de lo común
Acababa de bajar del bus, al pie de una de esas ciudadelas al sur de mi ciudad, alrededor del medio día. No llegué hasta la esquina cuando vi un par de ojos que me fascinaron.
Me detuve a contemplar el espectáculo que brindaba tan hermoso rostro y su detalle en general.
Era un chico, que a lo más surcaba los dieciocho años, de esos flacos larguiruchos que encuentras en cualquier lugar. Estaba sentado en una banca en medio de la cuadra y miraba fijamente hacia la derecha. Pero lo que me llamó la atención fue su molesta y penetrante mirada.
He visto muchos rostros en mi vida y he cruzado con demasiados ojos, pero los de ese joven captó todo mi interés, no solo por su ceño fruncido, sino por la fuerza que emanaba de ellos.
Traté de analizar sus facciones para determinar si en algo destacaba del resto. La inspección no me dejó mucha luz, pues simplemente tenía una cara ovalada como los demás sin que en realidad fuera diferente al común de la gente. En resumen, un chico más del montón.
Pero un cosquilleo de novedad me picaba en la mente y traté de hacerle frente.
Con el mayor descaro del mundo me le acerqué y lo saludé.
-Hola. ¿Qué tal? ¿Puedo sentarme aquí? -Señalé su sitio al lado de la banca.
Como respuesta me dio una mirada resbaladiza a medio ojo y asintió con la cabeza.
Al sentarme y tenerlo más de cerca pude notar que la fuerza que emanaba era pura rabia contenida.
Sonriendo para mi misma quise inspeccionarlo un poco.
«Round 1» Pensé
-Hola. ¿Cómo te llamas?
-¿Para qué quiere saberlo, señora? -Me dijo sin tan siquiera mirarme.
«Un gancho derecho directo al estómago. Caí al piso y contaron hasta cinco antes de volver a levantarme»
Suspirando un poco y conteniendo el enfado de llamarme "señora" volví arremeter.
«Round 2»
-Es que quiero escribir sobre ti.
Pensé que al menos eso lo haría reaccionar, pero mi emoción inicial se fue al suelo cuando escuché su respuesta.
-¿Y por qué quiere hacer eso? -Ni siquiera parpadeó.
«Golpe a la quijada. Me descolocó de mi balance pero me rehusé a caer»
«Round 3»
-Es que me pareciste interesante.
Regresó a mirarme, sus ojos destilaban puro fuego, se veía más molesto, si eso cabría.
Traté de sonreir lo más amablemente posible, pero al parecer no funcionó. Volvió a voltear la cara sin responderme.
«Y el adversario se pasea por toda la lona sin atreverse a atacar»
Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Riiing. Tiempo fuera.
Obviamente yo no estaba dentro de sus prioridades.
«Round 4»
-Empecemos de nuevo -Le dije-. Hola. Me llamo Dayana. ¿Y tú? No te enojes, solo quiero escribir un artículo en el periódico sobre la juventud actual y tú me pareciste interesante para entrevistar.
Me hubiera gustado mostrarle alguna identificación que me acreditara, pero obviamente todas mis palabras eran puras mentiras.
Bueno, aclaro que algo de verdad había en todo eso, la única cosa que me movía a ser tan intrépida y molestar a un chico desconocido era mi pura curiosidad por saber el motivo de su enojo, lo que provocaba esa profunda mirada.
Me sentía jugando a la "Caza del tesoro"
Segundos más de silencio hizo que la curiosidad me picara aún más.
«Round 5»
-¿Esperas a alguien? ¿Una amiga?
¡Bingo! Por primera vez lo vi pestañear. No es que se hubiera movido en general, pero noté un pequeño brillo al pronunciar mi frase.
Obviamente el de lindos ojos estaba demasiado preocupado por sus propios problemas como para prestarme atención. Por respuesta a mi lanzada pregunta se levantó y me respondió enojado.
-Debo irme.
Sin dejarme replicar, caminó rápido hacia la esquina y dobló, desapareciendo de mi vista.
«Y una fuerte arremetida me hizo estrellar toda adolorida. --- Ultimo silbatazo, 0 a 5, el partido había terminado»
Bueno, hubiera sido interesante saberlo, pensé un poco decepcionada. Si tuviera más ímpetu habría seguido al chico a hurtadillas, pero acosarlo de esa manera no me daría ningún resultado.
Pero a veces, hay ángeles curiosos en el cielo que ayudan a "señoras" entrometidas como yo.
Estaba por levantarme e irme cuando vi una cabecita asomarse por la esquina, al reconocer al de lindos ojos espiar por allí y de percatarse de mi presencia, se volvió a ocultar.
En verdad tenía ganas de pegarme una sonora carcajada. Pero eso hubiera espantado al pobre chico.
Decidí continuar con el juego, así que para matar el tiempo saqué mi libreta de apuntes y comencé a escribir esta escena a grandes rasgos.
Estaba por matizarla con tintes rosados cuando vi aparecer a un joven por la otra esquina. Era un estudiante, con su uniforme y mochila al hombro, que me llamó la atención al pegarme una mirada de curiosidad al pasar por mi lado.
Mi "sexto sentido" me gritó: «Éste es»
Se paró a media calle, entre la esquina en donde se encontraba el de los ojos lindos y la banca en la cual estaba sentada, mirando al frente, a la otra acera.
Tenía unas ganas locas de hacerle señales a alguno de los dos para que se encontraran, pero obviamente solo podían ser suposiciones mías.
La risa interna me volvió a asaltar y estaba por aflorar cuando vi al de bonita mirada sacar de nuevo la cabeza.
Algo así como un gruñido fue todo lo que pude escuchar cuando salió de su escondite, directo hacia su amigo estudiante. El otro reclamó algo que no entendí y comenzaron a discutir.
Entre las pocas cosas que deduje fue que yo entré en su conversación, pues una mirada disimulada de ambos hacia mi persona hizo que lo notara.
Un par de frases más y una escena que me dio mucho de que pensar.
El estudiante se le acercó y le puso una mano en la cintura, un poco más abajo de lo normal, y por la forma en que aproximó su cara, rozando la mejilla, para hablarle al oído, de una manera un tanto coqueta hizo que mi imaginación se disparara lejos.
Sobre todo por la respuesta del de los bellos ojos, quien lo apartó sin fuerzas y regresó a mirarme, con esa molesta mirada de quien no quiere que se descubra su secreto.
Demasiado tarde, el rubor de sus mejillas me lo contaron todo.
La reacción del otro fue una audible carcajada, que hizo enojar aún más al chico.
Un par de reclamos más y ambos cruzaron la avenida, perdiéndose para siempre al tomar un bus que en ese momento pasaba.
«Debo escribirlo a primera hora de la mañana» Fue lo último que pensé antes de ponerme nuevamente en camino.
Nota final: Esta escena me dio mucho material para escribir, pero en honor a sus protagonistas, quise describirla tal como sucedió, al menos por una vez.
Algunos me preguntan si los volví a ver, para mi desgracia, esa fue la única y última vez que me los encontré. Pero sea en donde sea que se encuentren, espero que se puedan reconocer por medio de estas líneas. Y desde esta humilde redacción, les deseo muchas felicidades.
Me detuve a contemplar el espectáculo que brindaba tan hermoso rostro y su detalle en general.
Era un chico, que a lo más surcaba los dieciocho años, de esos flacos larguiruchos que encuentras en cualquier lugar. Estaba sentado en una banca en medio de la cuadra y miraba fijamente hacia la derecha. Pero lo que me llamó la atención fue su molesta y penetrante mirada.
He visto muchos rostros en mi vida y he cruzado con demasiados ojos, pero los de ese joven captó todo mi interés, no solo por su ceño fruncido, sino por la fuerza que emanaba de ellos.
Traté de analizar sus facciones para determinar si en algo destacaba del resto. La inspección no me dejó mucha luz, pues simplemente tenía una cara ovalada como los demás sin que en realidad fuera diferente al común de la gente. En resumen, un chico más del montón.
Pero un cosquilleo de novedad me picaba en la mente y traté de hacerle frente.
Con el mayor descaro del mundo me le acerqué y lo saludé.
-Hola. ¿Qué tal? ¿Puedo sentarme aquí? -Señalé su sitio al lado de la banca.
Como respuesta me dio una mirada resbaladiza a medio ojo y asintió con la cabeza.
Al sentarme y tenerlo más de cerca pude notar que la fuerza que emanaba era pura rabia contenida.
Sonriendo para mi misma quise inspeccionarlo un poco.
«Round 1» Pensé
-Hola. ¿Cómo te llamas?
-¿Para qué quiere saberlo, señora? -Me dijo sin tan siquiera mirarme.
«Un gancho derecho directo al estómago. Caí al piso y contaron hasta cinco antes de volver a levantarme»
Suspirando un poco y conteniendo el enfado de llamarme "señora" volví arremeter.
«Round 2»
-Es que quiero escribir sobre ti.
Pensé que al menos eso lo haría reaccionar, pero mi emoción inicial se fue al suelo cuando escuché su respuesta.
-¿Y por qué quiere hacer eso? -Ni siquiera parpadeó.
«Golpe a la quijada. Me descolocó de mi balance pero me rehusé a caer»
«Round 3»
-Es que me pareciste interesante.
Regresó a mirarme, sus ojos destilaban puro fuego, se veía más molesto, si eso cabría.
Traté de sonreir lo más amablemente posible, pero al parecer no funcionó. Volvió a voltear la cara sin responderme.
«Y el adversario se pasea por toda la lona sin atreverse a atacar»
Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Riiing. Tiempo fuera.
Obviamente yo no estaba dentro de sus prioridades.
«Round 4»
-Empecemos de nuevo -Le dije-. Hola. Me llamo Dayana. ¿Y tú? No te enojes, solo quiero escribir un artículo en el periódico sobre la juventud actual y tú me pareciste interesante para entrevistar.
Me hubiera gustado mostrarle alguna identificación que me acreditara, pero obviamente todas mis palabras eran puras mentiras.
Bueno, aclaro que algo de verdad había en todo eso, la única cosa que me movía a ser tan intrépida y molestar a un chico desconocido era mi pura curiosidad por saber el motivo de su enojo, lo que provocaba esa profunda mirada.
Me sentía jugando a la "Caza del tesoro"
Segundos más de silencio hizo que la curiosidad me picara aún más.
«Round 5»
-¿Esperas a alguien? ¿Una amiga?
¡Bingo! Por primera vez lo vi pestañear. No es que se hubiera movido en general, pero noté un pequeño brillo al pronunciar mi frase.
Obviamente el de lindos ojos estaba demasiado preocupado por sus propios problemas como para prestarme atención. Por respuesta a mi lanzada pregunta se levantó y me respondió enojado.
-Debo irme.
Sin dejarme replicar, caminó rápido hacia la esquina y dobló, desapareciendo de mi vista.
«Y una fuerte arremetida me hizo estrellar toda adolorida. --- Ultimo silbatazo, 0 a 5, el partido había terminado»
Bueno, hubiera sido interesante saberlo, pensé un poco decepcionada. Si tuviera más ímpetu habría seguido al chico a hurtadillas, pero acosarlo de esa manera no me daría ningún resultado.
Pero a veces, hay ángeles curiosos en el cielo que ayudan a "señoras" entrometidas como yo.
Estaba por levantarme e irme cuando vi una cabecita asomarse por la esquina, al reconocer al de lindos ojos espiar por allí y de percatarse de mi presencia, se volvió a ocultar.
En verdad tenía ganas de pegarme una sonora carcajada. Pero eso hubiera espantado al pobre chico.
Decidí continuar con el juego, así que para matar el tiempo saqué mi libreta de apuntes y comencé a escribir esta escena a grandes rasgos.
Estaba por matizarla con tintes rosados cuando vi aparecer a un joven por la otra esquina. Era un estudiante, con su uniforme y mochila al hombro, que me llamó la atención al pegarme una mirada de curiosidad al pasar por mi lado.
Mi "sexto sentido" me gritó: «Éste es»
Se paró a media calle, entre la esquina en donde se encontraba el de los ojos lindos y la banca en la cual estaba sentada, mirando al frente, a la otra acera.
Tenía unas ganas locas de hacerle señales a alguno de los dos para que se encontraran, pero obviamente solo podían ser suposiciones mías.
La risa interna me volvió a asaltar y estaba por aflorar cuando vi al de bonita mirada sacar de nuevo la cabeza.
Algo así como un gruñido fue todo lo que pude escuchar cuando salió de su escondite, directo hacia su amigo estudiante. El otro reclamó algo que no entendí y comenzaron a discutir.
Entre las pocas cosas que deduje fue que yo entré en su conversación, pues una mirada disimulada de ambos hacia mi persona hizo que lo notara.
Un par de frases más y una escena que me dio mucho de que pensar.
El estudiante se le acercó y le puso una mano en la cintura, un poco más abajo de lo normal, y por la forma en que aproximó su cara, rozando la mejilla, para hablarle al oído, de una manera un tanto coqueta hizo que mi imaginación se disparara lejos.
Sobre todo por la respuesta del de los bellos ojos, quien lo apartó sin fuerzas y regresó a mirarme, con esa molesta mirada de quien no quiere que se descubra su secreto.
Demasiado tarde, el rubor de sus mejillas me lo contaron todo.
La reacción del otro fue una audible carcajada, que hizo enojar aún más al chico.
Un par de reclamos más y ambos cruzaron la avenida, perdiéndose para siempre al tomar un bus que en ese momento pasaba.
«Debo escribirlo a primera hora de la mañana» Fue lo último que pensé antes de ponerme nuevamente en camino.
Nota final: Esta escena me dio mucho material para escribir, pero en honor a sus protagonistas, quise describirla tal como sucedió, al menos por una vez.
Algunos me preguntan si los volví a ver, para mi desgracia, esa fue la única y última vez que me los encontré. Pero sea en donde sea que se encuentren, espero que se puedan reconocer por medio de estas líneas. Y desde esta humilde redacción, les deseo muchas felicidades.
miércoles 11 de febrero de 2009
Otra historia
Bueno, de nuevo aquí he publicado otro cuento mio.
Tentaciones
Kevin se encuentra tirado a un hombre a los pies de su iglesia y decide ayudarlo, cuando despierta se entera de que es un demonio que quiere morir porque esta aburrido. Kevin desea quitarse el pecado de estar enamorado de uno de sus feligreses. ¿Podrá el demonio concederle lo que quiere? ¿Qué habrá detrás de todo esto?
Nota: Escenas lemon.
Está publicado en SlasHeaven
Saludos
Tentaciones
Kevin se encuentra tirado a un hombre a los pies de su iglesia y decide ayudarlo, cuando despierta se entera de que es un demonio que quiere morir porque esta aburrido. Kevin desea quitarse el pecado de estar enamorado de uno de sus feligreses. ¿Podrá el demonio concederle lo que quiere? ¿Qué habrá detrás de todo esto?
Nota: Escenas lemon.
Está publicado en SlasHeaven
Saludos
Etiquetas:
Español,
homoerotica
martes 10 de febrero de 2009
Otro relato mio
Escribí otra historia. Tardo un poco en publicarlas pero hago lo que puedo.
E & E
Un par de demonios de la lujuria disfrutan de su mutua compañía, tentando a las almas inocentes. Por su tienda entran un par de jovenes inexpertos y pronto caen como presa. ¿Prodrán los chicos escaparse antes de que los perviertan?
Nota: Solo para adultos con criterio formado. El cuento es corto, está finalizado y contiene escenas lemon que pudieran ser subidos de tono, no aptos para espíritus delicados. ¡Están adevertidos! (ji, ji, ji)
Para los que deseen echarle un vistazo, está publicado en SlasHeaven
Espero que les guste.
Saludos
E & E
Un par de demonios de la lujuria disfrutan de su mutua compañía, tentando a las almas inocentes. Por su tienda entran un par de jovenes inexpertos y pronto caen como presa. ¿Prodrán los chicos escaparse antes de que los perviertan?
Nota: Solo para adultos con criterio formado. El cuento es corto, está finalizado y contiene escenas lemon que pudieran ser subidos de tono, no aptos para espíritus delicados. ¡Están adevertidos! (ji, ji, ji)
Para los que deseen echarle un vistazo, está publicado en SlasHeaven
Espero que les guste.
Saludos
Etiquetas:
Español,
homoerotica
viernes 16 de enero de 2009
Descargas 16-ene-2009
[[Slashfiction HP]]
- Cafe Latte Rhapsody
- Work In
- From Yesterday
- The Miracle of Cristmas
- Suketi na Kegawa ga Nakute mo
- Cafe Latte Rhapsody
- Work In
- From Yesterday
- The Miracle of Cristmas
- Suketi na Kegawa ga Nakute mo
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
